Ya hacía tiempo que no estábamos persiguiendo primeros descensos. El último había sido el 8 de mayo de 1998. Pero mira por donde...
Resultó que un amigo común subía a menudo a Campo, lugar de donde es su mujer. Como es normal, se recorría la zona y es así que un día, hablando hablando, nos dijo que había visto un buen barranco por allí cerca. Pequeño, pero...
Le recogí rápido la palabra. Gracias a Luis Ferrer encontramos esta cucada y pudimos efectuar su descenso, que resultó ser una primera. Por supuesto le invité a participar.
(Fuente mapa: https://www.ign.es/iberpix/visor/)
De tal manera aprovechamos las fiestas del Pilar para este que resultó ser un bonito regalo entre amigos. Nos juntamos un pequeño grupo, muy distinto de aquellos "lejanos tiempos" de exploración pero también veteranos en esto de remojarse por sitios inhabituales. Fue el 12 de octubre del año 2001 y participamos Luis Ferrer, Anabel Moreno, Beatriz Santolaria, Fernando Lampre, Ángel Bailo y quien esto escribe Enrique Salamero. Tan cerca y tan escondido, no es la primera vez (ni la última).
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| El recuadro rojo sitúa la garganta que descendimos, afluente de la Aigüeta de Viu y esta del río Ésera. (Fuente ortofoto: aplicación Mapas de Apple, versión 3.0) |
Como se ve en la imagen, el barranco se descuelga desde los planos de Senz por una garganta estrecha. Imposible de ver pasando por la tan transitada carretera de Benasque, todavía menos con los actuales túneles.
La aproximación era cómoda y simpática. Y esta sí, pasa por en frente del desfiladero y este se distingue perfectamente:
Esta vez no hubo mucho factor sorpresa, nos pareció más que probable que el estrecho fuera interesante. Y así fue. Al principio unos pocos minutos de trámite entre vegetación hasta que topamos con el inicio de la garganta. Y oh, que bien!: estrecha, pulida... y sin ningún anclaje de ningún tipo. Iba a ser para nosotros.
Ya acabada la garganta se comprobaba que se trataba de una entalladura cuyo recorrido era más vertical que horizontal.
Curiosamente la continuación no acababa desembocado directamente en la Aigüeta de Viu, en su lugar un zócalo rocoso desviaba el cauce haciéndolos discurrir casi paralelos hasta acabar por confluir:
Como siempre que estábamos por la zona del Ésera de vuelta paramos en el restaurante Cotiella de Campo. Esta vez con la novedad de que, sentados en una mesa, Fernando y yo hicimos una competición de reseñas.
Solo guardo la mía y no recuerdo quien ganó, pero es que Fernando hizo trampas:
Respecto al nombre
'As Garantas' es correcto, es propio de Ribagorza llamar así a estos desfiladeros. Pero no recuerdo el porqué de 'Fontizialla'.
'Garanta' se recoge en la zona de Senz y aparece con este significado en diversas publicaciones (J. Vázquez. Aportaciones de las lenguas prerromanas a la conformación del aragonés. Caplletra, nº 32. Universitat de Valencia. 2002 / M. Selfa. Toponimia del Valle Medio del Ésera (Huesca). Pagès Editors. Lleida. 2003 / M. Selfa. Toponimia de Ribagorza, municipio de Foradada del Toscar. Editorial Milenio. Lleida. 2005).
En cambio, en Selfa (2005) el barranco que discurre junto a Senz y se descuelga por as Garantas figura como 'Barranco de Senz'.
Dado que en el 2002 publiqué este barranco, en el libro "Sierras de Piedra y Agua", como as Garantas del Barranco Fontizialla, este último nombre ha perdurado. Pero me temo que no se ajusta a la realidad.
No hemos vuelto desde entonces
Pues así es. Pese al buen recuerdo y lo bonito que es, ahí quedó todo. Y eso que es corto y el esfuerzo escaso. Lo más gracioso del caso corresponde a Bea, cuando le pregunté si había vuelto alguna vez desde entonces. Esto me respondió:
Más de uno vendería su alma al diablo por encontrar todavía algún barranco bien encajado por abrir, al menos tan a mano. En cambio, Bea lo olvidó con facilidad. Podría decirse que la obsesión de unos es un ratito de otros. Una pequeña rutina de amistad compartida.

















































