domingo, 13 de agosto de 2017

EL PALAS. Reiterando lo dicho en 1871

Una estructura perfecta y solitaria.

La pirámide del Palas en el centro, vista un atardecer desde La Pombie.

1871
Este fue el año de la segunda ascensión. El guía de Aas Jaques Orteig y su cliente inglés Robert Forster siguieron el mismo itinerario que 46 años antes, un 17 de julio, emplearon los oficiales geodésicos Peytier y Hossard (cuya torreta cimera encontraron) pensando que lo hacían al Balaitús en medio de una niebla bien engañosa...
Forster contó lo sucedido por carta a Henry Russell, tal y como se cuenta en un interesante libro:


El autor indica una denominación poco conocida del Palas y utilizada por los pastores de la Vallée d'Azun: Castet de Mourrous, es decir "Castillo de Moros". Hay que recordar que en un documento de Peytier sobre cimas de segundo de orden el nombre que figura es el de Cuje-la-Palas, que aparece recogido en la guía Ollivier.

Pero hay más cosas interesantes. El cliente inglés efectúa dos observaciones bien diferentes:

La primera
Si bien subieron por la Arista de los Geodésicos, la bajada decidieron efectuarla por el sur. Y así fue como se recorrió por primera vez, en descenso, la posteriormente llamada Chimenea Ledormeur que, en rigor, hubiera debido denominarse "Chimenea Orteig" (como también acertadamente comenta la guia Ollivier).
Y este es el comentario que aquel inglés realizó en su carta:
"Encuentro la arista norte menos peligrosa, al ser la roca sólida y ofrecer mejor presa: pero hace falta una buena cabeza. Las pendientes meridionales tienen un aspecto mas fácil pero la roca es resbaladiza y menos segura"
Del todo acertado.

La Arista de los Geodésicos en sus tramos de arista es de progresión segura, y su roca franca y sólida. Pero el contorneo del contrafuerte central no es banal; aunque no difícil sí es expuesto.

La Chimenea Ledormeur, en cambio, tiene más ventajas a la hora de ser bajada: el itinerario, una vez visto, no ofrece prácticamente duda y es muy directo y regular. Si se tiene experiencia y cuidado no se tiran piedras (claro que esto es más improbable cuantas más personas se encuentran).
Solo disentimos de Forster en lo resbaladizo, no es para tanto (aunque lo cierto es que hoy en día vamos bastante mejor calzados...).

La segunda
Nos dimos cuenta de lo mismo:
"La mineralogía de los contrafuertes del Balaitus, del lado del Palas, es de gran interés: contienen bellas muestras de granates y otros cristales"
Aunque no encontramos granates, esa vertiente del Palas es una maravilla de colores y franjas coloreadas:

Muestra de ello es el comienzo del Pitón Von Martin y sus inmediaciones.

Y del lado de Arremoulit el granito reina mayoritariamente. Si se mira con interés:


ORTEIG Y ARREMOULIT
Cualquiera que lea algo de la historia de este lugar o se mueva por aquí va a encontrar señalizado y advertido el famoso Passage d'Orteig.
Sin embargo, este personaje hizo algo más que encontrar este célebre y expuesto paso: construyó en 1886 el primer refugio de Arremoulit.
Dimos con él sin saberlo y al llegar a casa y releer sobre la zona...

Este es el libro que lo explica (recomendable por muchos otros motivos)

Junto a la piedra del centro de la foto se distingue el viejo refugio. Así se encontraba los días 11 y 12 de agosto de este 2017.

lunes, 7 de agosto de 2017

ABANICO AL CIELO

En montaña continuamente se dirigen nuestros ojos de esta manera. Abarcan líneas de cresta y el azar (o nuestras preferencias) deciden el ángulo. El paso de las horas (las nubes, la luz) hacen el resto.

Desde el refugio de Larribet no faltan perfiles donde repetir este encuentro.
Este es un ejemplo.

Son dos abanicos muy parecidos.
En ambos, el perfil se lo disputan la zona cimera cimera del Palas y, sobre todo, el agudo cresterío que se desprende al WNW de la punta 2972 situada al oeste del Pic d'Artouste.
(Fuente: mapa IGN serie TOP25, hoja 1647 OT - Vignemale)

Este es el abanico naranja

Este es el abanico rosa

Tal cual estuvieron los primeros días de agosto de 2017.

jueves, 29 de junio de 2017

56 años, 6 meses y 29 días

Nací, crecí, luego me he ido yendo (nunca demasiado lejos). Todo ese tiempo junto a ellas.
Un recuerdo desde la niñez que se acaba de quedar solo en eso.


Ojalá se decida conservar lo que queda

Es curioso. Hace unos años vi otra "médula espinal" cortada. No encontraba el momento de hacer algo con ella. Hoy me da por pensar que aguardaba este triste día.


domingo, 4 de junio de 2017

CORRESPONDER

Inesperadamente devolvimos el favor a la piedrecita. Nos gusta pensar que nuestro subconsciente actuó así.
Sacada de su lugar e incorporada a nuestra vida, se vino con nosotros en busca de amplitud de panorama.


Se encontraba en el monolito de la izquierda: l'Ajaguda.
La subimos al de la derecha: la Magdalena Superior.


Este fue su desplazamiento, de izquierda a derecha.
(Fuente: aplicación Maps de iPad)

Su casa, tantos y tantos miles de años allí:


L'Ajaguda.
Subimos por la arista y la encontramos al cobijo de una mata cimera.

Se encontraba en lado norte de la cima. Esto vio siempre:



Al día siguiente, todavía en el bolsillo del pantalón, la subimos a la Magdalena Superior:


Por el camino encontró a otras como ella.

Y una vez arriba:




La preciosa piedrecita:



domingo, 14 de mayo de 2017

LA PREDICADERA. 30 años después

Preciosa Predicadera.


Hace unos pocos días escalamos el espolón Guanchinfú. Lo subí por primera vez el 14 de marzo de 1987. Han pasado todos estos años.
Ya no tenemos tiempo para escalar lo suficiente, ni aquella forma física, ni ausencia de lesiones. Aunque sí ganas.
Es así como podemos apreciar el equipamiento de vías de grado medio como esta. Y en La Predicadera no es algo banal.
En aquellos años escalar aquí, por esta roca compacta, era sinónimo de asegurarse muy poco y de aquellas maneras. Recuerdo montar reuniones que ocupaban (valga la expresión) "metros cuadrados" al intentar hacer trabajar de forma "conveniente" cordinos y fisureros puestos como se podía. Además, la caida en estos espolones no es nada favorable al estar conformados por canaletas, repisitas y cantos angulosos. Uno podía hacerse bastante mal hasta que pudiera actuar alguno de esos escasos seguros que conseguíamos poner.
Templar los nervios es condición necesaria para aprender a escalar, pero son a menudo este tipo de vías las que pagan este precio. Un precio quizá demasiado alto. Personalmente agradezco que itinerarios así dejen de ser lugares donde jugarse el físico y muestren sencillamente la belleza de escalar. La necesidad de ir sobrado de grado y asumir la exposición son serias exigencias más propias de otra clase de itinerarios. O, al menos y con el paso de los años, eso pienso. No digo nada nuevo.

EL ESPOLÓN GUANCHINFÚ
Es el más oriental de un conjunto de 4 que se reunen en una simpática cumbre bien individualizada y de cima plana.
La estructura escalonada de este espinazo, tan bien configurada e imbricada en el resto de la peña, muestra perfectamente las características del lugar.
Fue escalado la primera vez en 1985 por Jorge Castaño, Joaquín Floria, Ángel Guerrero y Francisco Hinojo.

Reseñas y graduación
Aquellas primeras veces disponíamos de una graciosa panorámica con las vías del abiertas:



Del espolón Guanchinfú hice una reseña en su momento. Ahora la he vuelto a repetir:
A la izquierda la que dibujé en el libro-registro de actividades del club Peña Guara. A la derecha la actual.

Otras reseñas circulan por internet. Como siempre, difícil ponerse muy de acuerdo. Incluso con uno mismo... (creo que la juventud y la costumbre suelen tender a rebajar el grado).

Cambios en el itinerario
Aunque la graduación siempre será más o menos subjetiva, respecto al trazado del itinerario sí que se pueden establecer comparaciones más precisas.


La fotografía señala en rojo el itinerario que hemos subido ahora siguiendo el reequipamiento. Pero hay diferencias si observamos la reseña original:
  • El primer largo se subía más directamente.
  • El segundo largo no subía por el espoloncito que hay a la derecha de los árboles sino que alcanzaba la actual travesía del tercer largo subiendo unas rampas por la izquierda.
  • Y en el quinto largo el equipamiento ha ignorado la lógica canaleta de la via original y ha sido trazado forzadamente (y aumentando la dificultad) por un lateral. Aparece señalado en azul en la fotografía.


Por lo demás el espolón sigue igual de bonito:

Largos 1, 2 y 4

Largos 5 y 6

domingo, 30 de abril de 2017

DES CHOSES À FAIRE LORS D'UN VOYAGE À TOULOUSE

Rendir pleitesía a los antepasados (ver aquí)

Encontrar la ciudad naranja

Olvidarse de los tomates rosa en el Marché des Carmes

Pensar en Haendel...

... o escuchar Mirlos

Encontrar viejos amigos (ver aquí)

Cuidar el Pont Japonais... y descansar en el pabellón de té

Tomar un café en el espacio

Ir en busca de los caballitos y las mujeres-bisonte

Querer volver a Francia