viernes, 31 de mayo de 2019

25 AÑOS (y alguno más) de un Verdon inesperado

Tengo la impresión de que a las Gorges du Verdon, pese a su renombre, les sucede lo mismo que a muchos otros lugares de igual calibre. Se perpetúa no solamente lo ya divulgado una y otra vez sino también una misma forma de ver los sitios. O, para ser menos severo y un poco más justo, los cambios son muy reducidos. Quizá muy calculados. En mi opinión, esto afecta especialmente a algunos caminos y, de otra manera, a los barrancos. En el Verdon solo la escalada tiene un marco histórico muy bien tratado y una información más variada. Además de una bibliografía abundante en artículos, dos títulos bastan para ilustrarlo:


Bernard Vaucher. Les fous du Verdon. Éditions Guérin. Chamonix. 2008/2014.
David Belden y Christine de Colombel. Verdon sans frontières. Éditions Denoël. Paris. 1983.

Sin embargo, es muy diferente la consideración que reciben algunos de los senderos que hoy dan servidumbre a 'falaises' y 'ravins'. Digamos que mantienen un extraño anonimato en un lugar con tantos atractivos. Solo pequeños atisbos de información dispersa. No nos referimos, por supuesto, al famoso sendero Martel, ni al de Bastidon, ni al sendero Vidal. Hay otros...


Roger Verdegen. Le guide des Gorges du Verdon. Plain-Air Promotion Alpes-Provence. 1974.

En este libro sí aparecen situadas algunas de esas viejas sendas, aunque la mayor parte de ellas no consideradas como tales sino como "accesos de seguridad" dado que esta es una publicación que describe el descenso del cañón. Tampoco hay una descripción de los mismos sino una (muy sucinta) situación.

No sé si el (justificado) 'temor turístico' o la manida (desvirtuada) concepción de 'preservación', han llevado incluso a afirmaciones como la de este mismo autor diez años después:


Roger Verdegen. Canyon du Verdon, guide intégral. Les Créations du Verdon. Lambesc. 1984.

Por lo que respecta a los barrancos nos encontramos con el más parco de los esquematismos. Uno se queda con tantas ganas de saber algo más... Los croquis son telegráficos y en lo referente a los accesos, especialmente los retornos, nada suele decirse sobre su modernidad o antigüedad, y ello tanto en lo editado en papel como lo publicado en internet.


La página web de Bertrand Hauser es también una referencia indiscutible, pero es eminentemente práctica y de orientación deportiva. Eso sí, es aquí donde encontraremos las únicas indicaciones de retornos que merezcan este nombre.

Con esta entrada me propongo juntar el recuerdo de lo que he ido anotando las veces que he estado por aquí, llamar la atención sobre algunas de estas sendas y proponer algunos croquis distintos a los habituales.

20 DE AGOSTO DE 1983
Con Marcos Mairal y Bautista Brun. Vinimos a escalar, claro. Ni se nos ocurrió pensar que existía algo llamado barrancos y mucho menos que se podía bajar por ellos. Ni a nosotros ni a la práctica totalidad de todos los que por entonces estábamos por allí. Hay que recordar que en esa fecha los únicos afluentes que se habían descendido eran el Artuby (1925), Mainmorte (1972) y Ferné (1982). Estaban sin bajar Font de Barbin, Cabrielle o Riou.
Los caminos tampoco tenían otra entidad para nosotros que la de ir y volver de donde pretendíamos llegar. Y sin embargo conocimos uno de los buenos, pensando que tan solo se trataba de la aproximación saltimbanqui que explicaban las guías. Teníamos las dos que hasta entonces se habían publicado y decidimos empezar por la entonces más clásica de las vias introductorias: l'Arête du Belvedère:


La primera guía publicada, en 1975.
Curiosamente, la editorial era de Pau: Marrimpouey Jeune. La misma que editó en 1974 el famoso libro de Pierre Minvielle sobre la Sierra de Guara. Ambos libros aparecieron por una librería de Huesca y fueron a parar por casa...


Esta era la segunda, en 1980.

No fue complicado identificar el acceso. Dicho sea de paso, y aun sin saber su verdadera historia, nos llamó bien la atención por lo intrincado del terreno.


Este es el itinerario de bajada.

El mencionado libro histórico de Bernard Vaucher explica como quienes abrían las primeras vías del acantilado descendían desde Malines por el camino de l'Imbut y el fondo del cañón para luego cruzar el río a la bravas ya que "l'accés des coupeurs de buis n'étant pas connu...", el cual fue "descubierto" al año siguiente. Sin saberlo, estábamos siguiendo los pasos de los antiguos cortadores de boj...
Este acceso no parece estar reseñado en el libro de Verdegen (1974).

MAYO-JUNIO DE 1994, hace 25 años
Y 11 años después. Mucha agua había bajado por el Verdon desde aquel entonces.
Desde el 29 de mayo hasta el 8 de junio, Félix Martínez y yo fuimos invitados por la UCPA al curso de formación de monitores de cañones que se desarrolló en La-Palud-Sur-Verdon. Patrick Bestagno, al que ya conocíamos por haber trabajado juntos en los barrancos de la Sierra de Guara, nos introdujo en los del Verdon. Que buen recuerdo de aquellos dias...


Izquierda: Félix y Patrick de prácticas en la zona de l'Imbut. Derecha: Félix en la lucarna del final de Mainmorte.

Tras bajar Ferné primero y Mainmorte después, dos cuestiones se pusieron de evidencia. Por un lado, aquí estábamos recorriendo esas sendas escondidas y enriscadas semejantes a las que veníamos encontrando por el Vero y el Valle de Rodellar. Además ¿dónde había un croquis que no se limitara a una especie de "ejercicio de braille", todo líneas y puntitos?
Tenía las dos únicas guías que hasta ese momento se había publicado con barrancos de la zona:


Bernard Gorgeon. Descentes de canyons au Verdon. Lei Lagramusas-La Cadeno. 1987. La-Palud-Sur-Verdon.
H.Ayasse, F.Tessier. Les 30 plus beaux canyons des Alpes du Sud. Édisud. 1989. Aix-En-Provence.

La primera de ellas es, sin ningún género de dudas, la más sucinta, parca y esquemática de todas las editadas en la historia. Menos no se puede escribir. Pero su voluntad y valor testimonial merecen su consideración.
La segunda, se alarga un poco más pero...

En definitiva, me entraron muchas ganas y me puse manos a la obra, libretita y lápiz en mano. Incluso me llegaron a preguntar los compañeros franceses si iba a preparar una guía de barrancos del Verdon.

Ravin de la Ferné y sendero de la Cabrielle
Fue nuestro primer barranco en el Verdon. Un buen comienzo.


La ficha que aparecía en la guía-librito de 1987 (bajo el nombre de Gourgeau) y el croquis que pasé a limpio en mi cuaderno.

El retorno lo efectuamos por la Cabrielle:


Las flechas rojas sitúan el Ravin de la Ferné. Por los acantilados del primer plano finaliza la subida por Cabrielle.

Es la salida nº2, en azul, indicada por Verdegen (1974) como "Cabrielle-Cavalets, accés sécurité". Le adjudica una dificultad de 5 estrellas en una escala de 6 (una apreciación algo subjetiva, claro).

Ravin de Mainmorte y sendero de Maugué
Si nos gustó Ferné, este nos dejó boquiabiertos. De principio a fin, descenso, desembocadura y retorno. Qué ambiente y qué paisaje.




De nuevo la ficha de 1987 y, a la derecha, la del libro de 1989.

Este fue mi croquis. A la derecha, la actualización del final que dibujé en la visita de 1999.

Al caer, literalmente, dentro del Verdon no nos imáginábamos como poder escapar de semejantes profundidades (el sector del Imbut es apabullante). Remontamos desde Maugué.


El impresionante remonte por el fondo del Verdon. La desembocadura de Mainmorte queda más a la derecha de la foto y Maugué más a la izquierda.


Ya desde arriba esta es la vista. En primer plano se encuentra la pendiente y los cresteríos del final de la senda. El punto naranja localiza el sendero Vidal y la flecha roja indica la zona donde se halla la senda de los cortadores de boj por la que bajamos en 1983.

Este es el croquis que dibujé en 1994 y el detallito que añadí en 1999. A la derecha, una foto de la parte inferior de la senda en 1999.

Esta senda se corresponde con la salida nº7, en azul, indicada por Verdegen (1974) como "Maugué, accés sécurité ver Styx". Vuelve a adjudicarle una dificultad de 5 estrellas.

MAYO DE 1999
Cinco años después un grupo de amigos organizamos desde el club Peña Guara un viaje barranquista al Verdon. Volví al estupendo Mainmorte con el retorno por Maugué. La novedad vino tras descender Artuby y regresar por la senda de l'Infernet.


El punto naranja señala La Mescla, lugar donde el cañón de l'Artuby (a la derecha de la foto) desemboca en el Verdon. La flecha roja indica el sendero de l'Infernet.


Este es el esquema que hice del Artuby con el retorno por l'Infernet. En la foto se ve un poco la curiosa escalera de sirgas que encontramos en el paso difícil junto a la aguja.

Es la senda que se corresponde con la salida nº18, en azul, indicada por Verdegen (1974) como "Mescla, accés sécurité". También con las 5 estrellas de dificultad.

MAPAS 1:25000 del IGN
Como normalmente sucede, este tipo de sendas no suelen aparecer en los mapas.


Ediciones de 1987, 1998 y 2016 del mapa 1:25000.
No figuran el camino de Cabrielle, ni el de Maugué ni, mucho menos, el de los cortadores de boj en Malines.

Es verdad que incluso a esta escala no es fácil precisar estas sendas. También es cierto que cada edición "emborrona" más el dibujo y se pierde la nitidez de la publicada en 1987.

PARA SABER MÁS
Rastrear la pista de estos senderos supone entrar en conocimiento de quienes estuvieron detrás de los mismos... en otro tiempo. Nos referimos a otra época, los últimos de ellos pertenecen a varias generaciones atrás. Quienes en aquel entonces se dedicaron a cortar boj o recolectar miel silvestre en los acantilados aprendieron bien como llegar, con no pocos riesgos. Cuánto tendrían que decirnos.
Saber de todo ello resulta, ironía, casi más difícil que pisar el fondo de los barrancos o trepar por muros imposibles.
Los libros que hasta ahora hemos mencionado tienen una orientación deportiva. Vamos ahora a echar un vistazo a otras fuentes de información que nos permiten, en parte, un acercamiento a ese otro mundo.


Maison des Gorges, ubicada en La-Palud-Sur-Verdon (ver aquí).


Musée des Tourneurs sur Bois, situado en Aiguines (ver aquí)
Marie Wallet. Les tourneurs sur bois à Aiguines. Editions Jeanne Laffitte. Marseille. 1983


Roger Verdegen. Extraordinaire canyon et merveilleux Verdon. Edition Les Créations du Verdon. Marseille. 1981
A. Fédensieu, N. Moulin, J.-L. Domenge, F.-X. Émery. Mémoire et paysages du Verdon, le dit de l'arbre. Editions le bec en l'air. Manosque. 2002
Alain Collomp. La découverte des gorges du Verdon. Édisud. 2002
Jacques Lecugy. Isidore Blanc, le "régisseur" des gorges. Suplemento de Verdons. Association Pays et Gens du Verdon. Lorgues

UNA CONCLUSIÓN
Difícil explicar en una entrada de blog lo que todo esto significa para quien esto escribe.
Tras haber encontrado un buen número de sendas tan enriscadas como olvidadas en el Vero y Valle de Rodellar (y las que vendrían después) vuelvo al Verdon, supuestamente a bajar barrancos, y me encuentro todo esto. El paradigma de mi vida montañera se acabó de transformar por completo, se amplió todavía más de lo que hasta entonces había esperado.
Un año tras otro, es fácil saber cómo bajar Mainmorte, fácil dirigirse a escalar en Escales, fácil encontrar el sendero Martel. Pero, un año tras otro, las mismas preguntas siguen encontrándose a escasa distancia de todos ellos.
Pese a la puesta en valor de la miel y el boj ¿cómo trasladamos todo ello al terreno? ¿qué sabemos en detalle de todos esos caminos? ¿cuánto se ha perdido o permanece callado? ¿miedo, prudencia, desidia? ¿cómo distinguir en ocasiones lo tradicional de lo abierto más modernamente? ¿hay alguien trabajando, buscando, escribiendo sobre todo esto?

sábado, 23 de marzo de 2019

25 AÑOS Sierra de Castril (Barranco Seco)

Durante aquellos años cualquier viaje a Barcelona incluía una visita a Jordi Gual y su tienda Nus en la Plaça del Diamant. Aquí conseguí algún que otro libro y revistas de espeleo que incluían información sobre barrancos. Encontrarla no era algo tan accesible como hoy en día. En una de las ocasiones apareció algo inhabitual:


Barrancos en Andalucía, y nunca había oído hablar de la Sierra de Castril. Allí les llaman 'cerradas'. Era de lo más sugerente.
Ni recuerdo ni tengo apuntado como se gestó aquel viaje, pero de alguna manera Edu Gómez y yo nos pusimos de acuerdo para tomar rumbo al sur en marzo de 1994. Completaban el equipo dos amigos suyos, Paulino Yuste y Manuel Plancho. También venía Xavi Michelena (con quien había abierto años antes el Barranco de la Canaleta, ver aquí, y el de las Cuevas de la Reina, ver aquí), pero desapareció nada más poner los pies en Granada dejando los barrancos para otra ocasión.

ANTES DE CASTRIL
Edu tenía un contacto en esta ciudad. Se llamaba Francisco Fernández y era un escalador formidable. Amable y simpático, se ocupó de alojarnos y acompañarnos por la ciudad. Él nos llevó a nuestros dos primeros barrancos andaluces, muy diferentes entre sí: el Río Lanjarón y el hace tiempo muy conocido Río Verde.


Pues sí, el descenso del Lanjarón resultó una verdadera patata. En el centro se ve a Edu en el único punto salvable del descenso. Por el contrario, la aproximación fue tan interesante como maravillosa y compensó con creces todo lo demás.


Estas dos fotos son del cañón aguas abajo del final de Río Verde: seco, con tramos muy estrechos en impresionantes formaciones de toba y ,aunque nadie parece hablar de él, nos gustó mucho. Es el "cañón seco" del croquis que dibujé y que también comenté en mi agenda.

Paco ya no vino a Castril y nunca más pude volver a verle. Murió en el otoño de aquel mismo año explorando barrancos en la India, algo inaudito en la época.

CASTRIL. Ojos como platos
Todo lo que teníamos sobre la Sierra de Castril era el artículo de EspeleoSie y dos mapas a 1:50.000 del ejército que encontré en Granada:


Allí que nos fuimos y así se nos quedaron los ojos mientras entrábamos por el valle.

Izquierda: Cerrada del Buitre. Derecha: Cerrada de la Malena o Magdalena.

Y se nos cayeron al suelo cuando vimos la Cerrada de Túnez:


Nos quedó muy claro a donde nos íbamos inmediatamente. Era 21 de marzo y los cuatro efectuamos el descenso.
Maravillados. Para mi, uno de los barrancos canónicos que he llegado a conocer. Por si me cabía duda de que el agua no es importante.

El maravilloso interior

El formidable final

Hice un croquis en una libretita azul y así quedó luego en limpio. Tal cual lo encontramos aquel día.

Salimos entusiasmados. Por la tarde nos acercamos al interior de la Cerrada del Buitre y a continuación aprovechamos para bajar también la breve Cerrada de Leza.

En la foto del centro se ve en primer plano el brevísimo Leza I y junto al cortijo el Leza II (el que bajamos).

El interior parece tan esculpido como dibujado.

En la misma libretita levanté un perfil que luego dibujé mejor.


Según veo en la agenda tuvimos que reinstalar a menudo en ambas cerradas. ¿Cuántos descensos hubo antes del nuestro? La publicación del SIE es de 1993 y la fecha de las topos que en ella figuran son del 29 de marzo y 1 de abril de 1991. En ella se habla de "exploración" y no hay ninguna referencia a personas con nombres ni apellidos, cosa, es verdad, frecuente en la época. Presuponemos que se trata de primeros descensos. ¿Hicimos nosotros el segundo?

CERRADA DEL BARRANCO SECO
Esta cerrá es más discreta que sus vecinas y no se mencionaba en el artículo de referencia. Se nos ocurrió que quizá tendríamos suerte con ella.


Y así fue. Tal día como hoy, hace 25 años, los cuatro infiltrados que, como aquellos catalanes tres años antes, también veníamos del norte, realizamos el primer descenso de esta pequeña cerrá.

Menos marcada pero en la tónica de los anteriores.

Y el interior de dimensiones más modestas pero bien configurado.

El borrador de la libretita azul (que de nuevo efectuó el descenso con nosotros) y el croquis ya en limpio.



Guardo en la memoria un inmejorable recuerdo de aquellos días de marzo de 1994, no ha hecho ninguna falta que crezca con el paso del tiempo. Y a la vez, un recuerdo muy solitario del valle del río Castril. Roca pulida, sol y clima reseco, unas pocas personas en los cortijos. Nunca he vuelto. ¿Qué seguirá de todo aquello? ¿Cuántas veces me he hecho esta pregunta, en este y en otros lugares?


En junio y septiembre de ese mismo año publiqué en Desnivel la Cerrada de Túnez y el Río Verde. Al año siguiente le tocó a la cortita Cerrada del Barranco Seco. Fueron el momento donde dieron, por así decirlo, el salto de lo (casi) privado a lo público.




Poco más arriba he comentado que nunca más pude volver a coincidir con Paco Fernández. Pero quiso la casualidad que un año después compartiéramos un pequeño espacio. Precisamente en ese mismo nº de la revista Desnivel la portada anunciaba un artículo: "Naranjo de Bulnes, libre en el Pilar del Cantábrico". En él se rememoraba a Paco cuando en los años 1992 y 1993 resolvió en libre este mítico itinerario. De esta manera, separados por unas pocas páginas y no por las desgracias de la vida, volvimos a encontrarnos.