viernes, 19 de agosto de 2016

ALGUNAS PIEDRAS EN EL ALTO VALLE DE LA GÉLA

Nos pareció un desierto de hierba y rocas. Tras cruzar el cierre de ganado y abrirse a lo alto del valle, no hubo ni un solo árbol y poco más que discretos arbustos.
Todavía se nos hace extraño pensar así.


Primero solo hay pasto salvo la glera de la Neste.
A la derecha se distingue el Puerto Viejo de Bielsa y el histórico camino que se siguió durante la Bolsa de Bielsa (parece metafórica la soledad de esta vertiente).


Llegando a los lagos de Barroude la piedra lo va ganando todo. Y las nubes, igualmente blancas, parecen impedir cualquier otra percepción.


Más arriba ya todo es escarpe.

Quizá por todo esto al poco de empezar aparece la roca de la Virgen de la Géla. Su rótulo parece avisar:


"Au passant qui ton nom murmure, oh! vierge, rend la route moins dure"
(las últimas palabras ya no se distinguen por una pintada más reciente)

Parece avisar de un valle con tanto espacio vacío que apenas guarda cobijo si no es para algunos pastores.

Y así es. Lo primero que encontraremos son unas pocas cabañas y algún cerrado ganadero. Sin embargo han sido bastantes más a lo largo de la historia. En este enlace de la formidable web "Le Cirque de Barrosa" se explican les cabanes du grand replat de La Géla (ver aquí).

En (y junto a) una de ellas encontramos dos de las piedras que llamaron nuestra atención:


El camino pasa por en medio de dos lugares de interés (ambos son restos de un pasado mayor): un sillar y un pedrusco.


La caseta, lo que queda de ella, guarda una inscripción en dos sillares de una esquina. La más extensa se sitúa en una losa de bonito color con manchas de mayor oxidación. En el enlace mencionado más arriba se da cuenta de lo que aparece escrito.

Tras la gran roca que se divisa en la primera de las fotos, frente a lo que queda de la puerta, una piedra en el suelo muestra también su relieve. Es mucho más antiguo, pero habla en otro idioma:


Uno no se cansaría nunca de mirarla y aguzar la vista.

Y llegando arriba, casi al pie de la muralla de la Barroude, un aviso, tan cortes como precario, anuncia que poco más encontraremos, a parte de las piedras, de lo que fue un refugio, no de pastores esta vez sino de excursionistas y montañeros:



Sin ninguna necesidad de buscar se nos mostró la última piedra de este día.


"Fontaine"
Agua que, en cualquier caso, nada podía hacer ante el fuego que aqui se desató.

La loma, última prominencia verde frente al reino mineral, ofrece la suficiente calma para imbuirse de todo esto:



Con frecuencia cuando todo va desapareciendo son las piedras quienes mejor perviven.

jueves, 28 de julio de 2016

DETALLES DEL PASADO EN LA CANAL DEL PALOMO

La Canal del Palomo (deberíamos decir la Canal d'o Ciego)...


Hoy raramente se baja. Todo el mundo la sube. La sirga ferratera y la publicidad subsiguiente le han quitado tanto el miedo que antes suscitaba como el olvido en el que descansaba.


Este es el perfil de la canal, reseñado para su descenso.


En el año 2004 celebramos el 50 aniversario del primer descenso de la canal.

Durante la presentación estuvieron cuatro de los seis aperturistas. De izquierda a derecha: Enrique Pera, Antonio López, Manuel Estaún y Ángel Lorés.

En la exposición que montamos en el club Peña Guara explicábamos también la ocurrencia y pormenores de su equipamiento posterior para poder ser subida.

Así anotaron en aquellos años el trabajo realizado. Y la cuchareta para limpiar los agujeros.

En una entrevista moderna (ver aquí) a Manuel Estaún "Lolé", este explicaba:
"Sería muy largo de describir, pero resumiendo te diré que instalamos doscientas cuarenta clavijas y cinco grapas. Utilizamos 56,75 metros de hierro de 13 milímetros con 15,50 metros de perforación en roca y treinta ramplús a martillazo limpio. El instalar cada clavija suponía mil doscientos cuarenta martillazos, así que multiplica y te harás una idea aproximada de las jornadas que invertimos en tal menester"
El 20 de marzo de 1983 Lolé lo explicó con más detalle en un artículo del periódico Nueva España (consultable aquí):



Aunque la primera referencia se publicó en el boletín del club en 1955:


En esta ocasión el entrevistado fue Emilio Cabrero "Chapas", que poco después se fue a vivir a Brasil.



EN BUSCA DE AQUEL ENTONCES
Tiempo ha corrido.
Hoy en día la canal y su regreso por el exterior están completamente cableados, añadidos anclajes químicos y pintado a tramos con puntos verdes. En nombre del turismo más o menos deportivo siempre hay quien encuentra las razones suficientes para poner puertas al monte, instalar pasillos de ir por casa o, como es este caso, desfigurar un patrimonio. Pero claro, también existen razones para lo contrario. En fin, quizá llegue algún día en el que las cosas se piensen un poco más y de otra manera.
Por lo menos, aún siguen aquellas viejas barras de hierro (las "clavijas"). Y algunas otras curiosidades:

Una clavija encontrada en el suelo. A nadie parece llamarle la atención y permanece entre la gravilla sin alguien que la recoja. En las inmediaciones del Paso de la Abarca podemos ver numerosos agujeros juntos. Todo ello nos recuerda que la calidez de la roca y la exposición de la canal a la caída de piedras (al llover, soplar el aire) siempre dañaban algunas de ellas (precisamente en los mismos sitios por su comprometida situación). Ya lo contaban sus primeros equipadores durante los años de 1950.

En lo alto, desde el circo de o Ciego, una pendiente-cornisa nos permite atravesar y salir del ámbito de la canal. El cable actual resigue el viejo itinerario que, antiguamente, también estuvo en parte asegurado. Dos viejas clavijas expansivas pasan desapercibidas por el suelo, casi formando parte de las piedras del conglomerado.

En la zona inferior, cuando la canal se verticaliza, aún se distingue parte de la "señalización" del Paso de la Abarca".

Pero es casi arriba, por encima del Paso Felipe, donde se encuentra lo más interesante. Según la hora, depende de la luz, casi ni se ve. Si se sube deprisa o solo pendiente de agarrarse al cable y las clavijas, tampoco nos daremos cuenta.
Este pequeño muro de piedra seca es lo que explica el por qué de "Canal del Palomo", ya que servía hasta aquel entonces como escondrijo para la caza de los palomos que frecuentaban la canal. Si nos fijamos en la colada de toba de la cascadita veremos los restos de alguno de los peldaños que se tallaron para poder bajar hasta aquí. Hay que recordar que hasta o Ciego se llegaba por la vertiente derecha (la contraria al retorno actual) atravesando por cornisas y pendientes expuestas (ver la panorámica de más arriba). Y el calzado de aquellos cazadores no era el actual.



Ahora imagenemos por un momento esta canal sin todo este cúmulo de ferralla:


(...)

martes, 5 de julio de 2016

UNA CRESTA PARA PINTAR Y CONSTRUIR


Fuimos a trepar-escalar la cresta divisoria que une la Hourquette d'Aubert con el Col de Madaméte.
A juzgar por lo encontrado, dos gremios han dejado aquí su impronta: pintores y constructores.

Los primeros se ha mantenido fieles al filo:


Aunque es difícil imitar a la naturaleza...

Los segundos se han esmerado en la montaña de salida y en la de llegada:


Entremedio ya no se esmeraron tanto en emular a los pintores. Avisados quedan pues, quienes quieran escalar más rato, de seguir preferentemente a estos últimos.

Juntos se encontraron en la cima de Madaméte:


A la que también llegamos nosotros:


Tras las huellas de todos ellos:


En el Col de Madaméte una chica acababa de dibujar una preciosa acuarela del Néouvielle. Será verdad que todo confluye cuando se tienen los mismos ojos...