viernes, 29 de junio de 2018

25 AÑOS. Círculos en Sis

El pasado 13 de junio de hace 25 años, en 1993, José Antonio Cuchí y yo estuvimos juntos en la Sierra de Sis. Aún hoy sentimos la misma atracción por esa montaña, tan cortada en sus vertientes y de pasto tan suave en su muy larga cima.


La Sierra de Sis vista desde las planicies cimeras del Turbón.

Entramos por el norte, siguiendo la pista ganadera que sube desde la carretera de Bonansa. Y fue precisamente eso lo que encontramos nada más alcanzar la pradería.


Una larga cabañera, corrales modernos en activo y restos pastoriles que venían desde más antiguo.

Y en seguida nos dimos cuenta de que tanto prado tenía tantas piedras...



A veces estaban algo dispersas, otras se alineaban a lo largo de la divisoria.
De improviso, tomaron otra forma:


13 de junio de 1993

No cabía duda posible. Se trataba de círculos de piedra a modo de cromlechs. En seguida dimos por sentado que eran testimonios de un pasado prehistórico.

Como de costumbre, lo anoté en la agenda:



La cuñada de José Antonio nos mostró el artículo de Pilar Utrilla y Nuria Ramón:


Nuria Ramón Fernández, María del Pilar Utrilla Miranda. Hallazgos prehistóricos en la comarca de la Ribagorza (Huesca). Bolskan, Revista de arqueología del Instituto de Estudios Altoaragoneses, Nº 9, 1992. Huesca.
(Texto completo: pinchar aquí)

Por lo visto, los círculos de Sis iban a extender esa frontera oriental.
Puede parecer sorprendente que nadie antes diera noticia de estas construcciones. Desde luego, pensamos que los pastores que generación tras generación han pasado por esta cabañera o mantienen ganado en estas cimas han debido de reparar en ellos. Claro, estando donde están nada impide imaginar que hubieran podido ser viejos restos de cabañas o corrales...
También es verdad que en aquellos años, en contraste con la actualidad, eran realmente muy pocas las personas que por aquí venían de excursión. Y aún nos sorprende más que no se diera cuenta un grupo del Centre Excursionista de Catalunya en el que se encontraban figuras conocidas como Josep Manel Anglada y Kildo Carreté, hombre este último con amplia cultura montañera. Quizá el mal tiempo que les acompañó no facilitara las cosas.


Camil José i Guiu. El Congost d'Ovarra i la serra de Cís. Muntanya, Nº 756, 1988, Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona.
(Texto completo: pinchar aquí)

Por nuestra parte, los círculos de piedra permanecieron en reposo a la espera de una publicación que tendría lugar en el año 2003 (resultado de una campaña del año anterior en el que se encontraron muchos más). Interesante y con muchos datos, solo comete el error de atribuir el "descubrimiento" al año 1998 en lugar del 1993, como ya hemos visto.


María Lourdes Montes, José Antonio Cuchí, Rafael Domingo. Prospecciones y sondeos en las sierras exteriores de Aragón, V Campaña, 2002. Saldvuie, Estudios de Prehistoria y Arqueología, Nº 3, Año 2003. Universidad de Zaragoza.
(Texto completo: pinchar aquí)

Unos años después, en 2007, se publica un importante libro recopilatorio:


Xabier Peñalver. Los crómlech pirenaicos. Bolskan, Nº 22-2005. Instituto de Estudios Altoaragoneses. Huesca.

Aunque realmente completo y extendido por todo el País Vasco, sorprendentemente no incluye los círculos de Sis ¿?

Inútil buscarlos en otras publicaciones, a menudo extremadamente sucintas. Solo aparecen, aunque brevemente y con algunas imprecisiones, en el librito autoeditado por Óscar Buil en 2015:



En cambio, figuran repertoriados y actualizados a fecha de 2011 en el blog de Alfonso Martínez El Cromlech Pirenaico y demás megalitos del N. de España y S. de Francia (ver aquí).



Por lo demás, en internet van sucediéndose algunas menciones a su existencia con motivo del paso de excursionistas y paseantes.

Y esta es la pequeña historia de un montón de círculos en una de las planicies más bonitas del altoaragón.


En esta ortofoto se aprecia muy bien uno de los círculos.
(Fuente: aplicación Mapas de iPad)

ADENDA 20.07.2018
Unas semanas después de publicar esta entrada he encontrado en una libreta de campo la anotación con la que situé (someramente) los círculos y túmulos que vimos en 1993:


martes, 19 de junio de 2018

CASETA AL PIE DE BARZAPUCHERA

Hoy parecen perdidas en medio del monte, cuando en su tiempo no lo estaban. Cuesta saber si fueron abandonadas o deshabitadas, siendo que la primera es algo voluntario y la segunda está sujeta a las imposiciones del devenir.
Los altibajos de la vida pastoril decantaron su futuro al llegar la época moderna.
Lo cierto es que en la actualidad no son más que vestigios, ruinas de lo que llegaron a ser, a veces incluso difíciles de distinguir. De vez en cuando topamos con ellas y, pese a todo lo que nos gustan, siempre nos causan algo de desazón interior.

Por encima del actual embalse de La Sarra y casi al pie de Peña Foratata, dominando un apacible llano entre la Peña a Faxa (publicada también como Punta de la Laña) y la Punta de Barzapuchera, se encuentra todavía una de ellas:

La caseta el 17 de junio de 2018.

Puede verse el lugar (flecha roja) desde la misma cima de la Peña a Faxa.

También se distingue claramente (flecha roja) desde la vieja senda que desde allí sube hacia Barzapuchera.

El punto rojo señala aproximadamente la caseta.
(Fuente: mapa 1:25000 extraido de "Dos miles del Pirineo Aragonés Occidental, de Canfranc a Sallent de Gállego. Beturian Ara. 2004)

Muy cerca de Formigal otras han corrido mejor suerte, de momento. Aún se mantienen más o menos en pie:

Caseta subiendo a Baladriás.

Caseta subiendo al Pazino.

Todo esto nos recuerda un estupendo libro que explica y documenta multitud de construcciones pastoriles incluidas aquellas de las que a penas quedan unas pocas piedras dispersas...:


Cuantas cosas interesantes pueden llegarse a hacer.

lunes, 28 de mayo de 2018

ANDADOR (A) - NADADORA

Siempre hay sorpresas con los andadores. Nunca acaba uno de conocerlos.
Al parecer, hay ocasiones en las que un simple trazo atrae su atención, hasta el punto de "insertarse" en él y adoptar así una forma determinada.
En la calle José Gil Cavez hemos descubierto una "nadadora". Una andadora que no ha podido resistirse a la idea de pasar un tiempo ondulándose en las olas de una valla. Con tanta gracia como si del mar se tratara.


miércoles, 9 de mayo de 2018

25 AÑOS. Barranco de los Degollados

En 1993, con Edu Gómez y unos chicos de Tortosa, José Antonio Cuchí y yo habíamos estado el 23 y 24 de enero por primera vez bajando barrancos en los Ports: Canaletas y Gubies de la Vall Figuera. Nos quedamos impresionados, como no. Volvimos el 27 y 28 de marzo (Barranc de la Fou y Racó de la Gralla).
Esta parcela del mundo se ampliaba cada vez más.
Con la mosca en la oreja decidimos irnos un fin de semana a Teruel a buscar barrancos y bajar lo que se dejara. Cuchí, como buen geólogo, conocía lugares...
El resultado fue que vimos mucho territorio, teníamos muchas ganas de ver. Así que, como suele suceder en ocasiones semejantes, nos contentamos con entrar en lo que más a mano y rápido vimos. De esta manera efectuamos, justo hace 25 años, el primer descenso del Barranco de los Degollados.

Izquierda: anotaciones en la agenda.
Derecha: flecha roja (localización del Barranco de los Degollados), punto naranja (estrechos del Guadalope), punto azul (Barranco de Cueva Muñoz), punto rosa (Órganos de Montoro).
(fuente: aplicación Maps de iPad)

Resultó un juguetito al que quizá juzgamos algo severamente.

Algunas fotos de aquel día.

El corte del barranco y el croquis que dibujé.

CON POSTERIORIDAD
El Barranco de los Degollados apareció referenciado en nuestro Índice de Barrancos del año 2001. Ha sido la única vez ya que, extrañamente, no figura en la guía de 2008:



Pero no está completamente olvidado, una búsqueda por internet muestra que hay quien decide, al menos de vez en cuando, ir en busca de las pequeñas cosas. Lo curioso es que esa misma búsqueda da cuenta de un cierto interés en la geología de la zona, beneficiado sin duda por el cercano Parque Geológico de Aliaga.

De aquella ocasión no guardamos mayor recuerdo de este barranquito, pero sí de la zona. Queríamos volver al Guadalope y esos afluentes de los que nos hablaron, pero estaba lejos de casa y buscar información sobre los accesos no era tan sencillo como ahora (hoy basta con sentarse delante de un ordenador y encontrar buenas ortofotos en pocos minutos). Cuando, 15 años después, salió publicada la mencionada guía comprobamos que efectivamente algo había de ese misterioso atrayente que en 1993 nos contaron en Montoro de Mezquita.

martes, 13 de febrero de 2018

25 AÑOS (y unos días). Barranco Naya y Canal del Cajigar

Hay que disculparse. Se me ha pasado la fecha exacta de los 25 años y escribo este recordatorio con un pequeño retraso.

Son dos descensos que realizamos en el lapso de una semana, ambos en el Valle de Rodellar y en pleno invierno. En uno no nos mojamos nada, en el otro considerablemente (aunque poco rato).
No fueron barrancos buscados expresamente como tales, en la estela de todos los que habíamos explorado estos pasados años. Esta vez, simplemente formaban parte del territorio que me dedicaba (me dedico) a investigar.

Punto rojo superior: Canal del Cajigar. Punto rojo inferior: Barranco Naya.
(Mapa IGN. Serie MTN50. Hoja 249, 30-11)
(Aplicación Maps de iPad)

Ninguno de los dos cumplen, se mire como se mire, los más mínimos requisitos que rigen la práctica deportiva del descenso de barrancos. Sin embargo...
Y tampoco es la primera vez que defiendo lugares que parecerían condenados al desinterés. Pero el escándalo, como la belleza, tan solo está en los ojos que miran.

10 de enero de 1993. Barranco Naya
Fuimos José Antonio Cuchí y mi amigo de Jaca, Miguel Santamaría. Así lo anoté:


Resultó una selva, aunque no desagradable. Siempre que paso por su desembocadura lo recuerdo. Fue simpático llegar por aquí al fondo del río Alcanadre. Soy fácil de contentar si así conozco los lugares desde todos sus rincones. Siempre hay algo que alimenta nuestro ser.

El cañoncito, el tupido bosquecillo de bojes y los manantiales del final.

Nada encontramos que nos hiciera suponer un descenso anterior (al menos de la caida final). Una primera, después de todo, con muy poca gloria. Pero años después, el señor Abilio Escartín (nacido en as Almunias) me comentó que antiguamente sí se atravesaba este tramo final, para alcanzar un difícil paso que bajaba al Alcanadre aguas abajo: el Gradón d'o Paco Naya (ver aquí).
Aquel día, el caudal del Alcanadre estaba interesante y, además, salimos del cañón por un camino que sabía de él pero desconocía: el que recorre las Fajanas de Martín Juan. Todo estupendo.

17 de enero de 1993. Canal del Quejigar
José Antonio Cuchí y yo vinimos aquí al domingo siguiente, aunque ambos lo teníamos en mente desde el 29 de noviembre del año anterior:



Entonces desconocía algo que pude averiguar mucho después: su verdadero nombre, tal y como la llamaban los habitantes de Otín, era (es) Canal de Sarratiás.

En otro lugar hemos explicado esta canal (afluente del Barranco Mascún) y con tal motivo reseñado este primer descenso. Para no repetirnos nos remitimos a él (ver aquí).


La línea verde sitúa la Canal de Sarratiás. La línea azul es el conocido Barranco d'Otín.


Este es el croquis que entonces dibujé.