jueves, 6 de septiembre de 2018

EN LA ESQUINA, ENTRE ORTIGAS

Así se podría indicar la situación de muchas de ellas. Y sirve perfectamente para la que nos ocupa ahora.
Protegida fuera del pedregal, al pie de los escarpes. Rodeada de las sempiternas ortigas que denotan un terreno antiguamente abonado (y que todavía se comprueba aquí).
No lejos del camino (muy frecuentado) que sube al Garmo Negro y las Argualas. Muy cerca de la senda que lleva a los preciosos ibones de Ordicuso (o de las Ranas, según otros).

Se trata de un viejo cierre de piedra seca para recoger al ganado. Otro más de los situados en altitud, de los que nadie da referencia ni mención; ¿vivirá todavía alguien que sepa dar razón de éste?

Se encuentra algo más arriba de lo que suele llamarse Mallata Baja de las Argualas. ¿Tendrá relación con ello este pequeño corral?

Situación: izquierda (punto naranja), derecha (flecha naranja)
(Fuente mapa: Editorial Alpina, serie Alpina 25, Valle de Tena, edición 2016)
(Fuente ortofoto: aplicación Maps de iPad)

Aunque casi borrada su existencia, sí permanecen las preciosas vistas.


El recuadro naranja señala el lugar donde se encuentra. La zona es bastante amplia y de pendiente suave. Es muy pedregosa. Más abajo se ve la zona de pasto contigua al bosque y a la izquierda se distingue el frecuentado camino que vuelve a internarse entre los árboles en dirección a la Mallata Alta de Argualas.


Incluso de cerca, lo único que se distingue más o menos bien es el muro de piedra entre los grandes bloques. El resto del cercado está prácticamente sumergido en la vegetación.


Hay que subirse encima de alguna roca para distinguir el conjunto. Entonces aparece con claridad lo poco que queda.

miércoles, 29 de agosto de 2018

LO PEQUEÑO ES HERMOSO

Vieja frase que tomamos al pie de la letra, aquí y ahora, para dos de los "pequeños". Dos barrancos de los que suelen ser "para completar la jornada", de "interés local" o figurar con la "sonrisa torcida" en las valoración final. Aunque de vez en cuando se les reconozca alguna curiosidad, las escalas de valor bien establecidas entre cualquier barranquista confirmado relegan lapidariamente a este tipo de cañoncitos.
Quizá la cuestión sea precisamente esa. Las explicaciones que pueden revelar lo interesante tienen difícil cabida en un sistema que se basa en escalas forzosamente sintéticas (números, letras, caritas, iconos diversos), en ver mucho y leer poco. Lo pragmático y deportivo se comen la explicación. Imposible transmitir así el detalle.

Y así resulta que lo encontrado a menudo supera con creces lo esperado.
Por supuesto no se trata de Olhadubies ni Mascunes. No hacen ninguna falta para enaltecer a los pequeñitos. ¿Qué sentido tiene medir con regla el espesor de una hoja?

SHARRUMBAUT DE LABRÉNÈRE (Lescun)
Una miniatura, o casi. Fácil de comprobar en foto aérea:

Aparece señalado en rojo (punto y línea).
(Fuente: aplicación Maps de iPad)

Por completo escondido en el bosque, solo se ve si entramos en la masa forestal:

Zona de entrada. Localzación de los estrechos. Salida.

De pequeñas proporciones pero perfectamente configurado y buena continuidad.

GAVE DE BIOUS (Gabas)
En esta ocasión, por el contrario, el descenso se alarga algo más y lo estrecho se queda en menos, concentrado solo en algunas cascadas. Pero qué bonita roca y qué rincones, como un jardín japonés.



martes, 21 de agosto de 2018

MIENTRAS DESAPARACEN

Podría decirse que pasamos junto a ellas mientras se van. Siguen quietas en su sitio, claro, pero su tiempo discurre inalterable. El que media entre el que las vio nacer y el que las volverá irreconocibles. Un montón de piedras esparcidas será el final ineludible de una secuencia que empezó como una esforzada construcción de muros para convertirse en discontínuas hileras de piedras alineadas.
Con el paso de los años van adoptando una configuración que parece prehistórica, piedras, tan solo piedras dispuestas a los ojos de quien las mira. Visto así, su desaparición toma un significado diferente. Atraviesan el tiempo con más rapidez de lo aparente, y lo cercano se funde con lo antiguo. A fin de cuentas, las piedras no dejan de ser sino piedras. Su posición, lo único que parece distinguirlas, es tan solo labor de erosión o intención efímera del ser humano.
Las cabañas y cierres pastoriles del Pirineo situados en altitud y ya fuera de uso, obedecen ese curso implacable. Pero señalan una vieja presencia viva.
¿Cuándo se dejaron de usar, cómo se llamaban, quienes las construyeron y utilizaron? Preguntas poco fáciles de contestar, quizá imposibles. Puede que por todo esto, algo nos impulse a ir señalándolas aquí.

MIGOUÉLOU (ARRENS) 5 y 7 de agosto de 2018
La senda que sube al refugio cruza exactamente por en medio. Pese a ello, la exigencia de un empinado camino que no da tregua los esconde.

El punto rojo señala su situación aproximada.
(Fuente: mapa IGN TOP 25, 1647 OT, Vignemale)

Izquierda: la roca cobija la pequeña construcción, detrás pasa el camino (no se distingue) y al otro lado se insinúa el rellano para el ganado.
Derecha: preciosas vistas en sus cercanías (el Balaitus al fondo, el agudo pico Cadier a la derecha).

La construcción y el rellano para el ganado junto al camino.

LA PÉNE BLANQUE (GOURETTE) 11 de agosto de 2018
Muy pequeña, es verdad, pero por los alrededores se encuentran las típicas plantas que denotan la antigua estancia de animales.

El punto rojo señala el lugar.
(Fuente: mapa IGN TOP 25, 1647 OT, Vignemale)

El resto circular y la formidable vista sobre el Amoulat y el Ger.

SOBRESPLUCAS (CHISAGÜÉS) 15 de agosto de 2018
Bien discreto y en un lugar igual de apartado, poco cómodo de alcanzar. Pero bucólico, en un agradable plano al lado de un iboncito.

Localización del lugar (punto rojo).
(Fuente: mapa PRAMES-IGN 1:25000, Prdesa y Monte Perdido)

Los restos casi convertidos en alineación de piedras y su localización (flecha roja), con preciosa vista, desde las cercanías del collado cota 2561 (al Este de la Punta Sobresplucas).

viernes, 29 de junio de 2018

25 AÑOS. Círculos en Sis

El pasado 13 de junio de hace 25 años, en 1993, José Antonio Cuchí y yo estuvimos juntos en la Sierra de Sis. Aún hoy sentimos la misma atracción por esa montaña, tan cortada en sus vertientes y de pasto tan suave en su muy larga cima.


La Sierra de Sis vista desde las planicies cimeras del Turbón.

Entramos por el norte, siguiendo la pista ganadera que sube desde la carretera de Bonansa. Y fue precisamente eso lo que encontramos nada más alcanzar la pradería.


Una larga cabañera, corrales modernos en activo y restos pastoriles que venían desde más antiguo.

Y en seguida nos dimos cuenta de que tanto prado tenía tantas piedras...



A veces estaban algo dispersas, otras se alineaban a lo largo de la divisoria.
De improviso, tomaron otra forma:


13 de junio de 1993

No cabía duda posible. Se trataba de círculos de piedra a modo de cromlechs. En seguida dimos por sentado que eran testimonios de un pasado prehistórico.

Como de costumbre, lo anoté en la agenda:



La cuñada de José Antonio nos mostró el artículo de Pilar Utrilla y Nuria Ramón:


Nuria Ramón Fernández, María del Pilar Utrilla Miranda. Hallazgos prehistóricos en la comarca de la Ribagorza (Huesca). Bolskan, Revista de arqueología del Instituto de Estudios Altoaragoneses, Nº 9, 1992. Huesca.
(Texto completo: pinchar aquí)

Por lo visto, los círculos de Sis iban a extender esa frontera oriental.
Puede parecer sorprendente que nadie antes diera noticia de estas construcciones. Desde luego, pensamos que los pastores que generación tras generación han pasado por esta cabañera o mantienen ganado en estas cimas han debido de reparar en ellos. Claro, estando donde están nada impide imaginar que hubieran podido ser viejos restos de cabañas o corrales...
También es verdad que en aquellos años, en contraste con la actualidad, eran realmente muy pocas las personas que por aquí venían de excursión. Y aún nos sorprende más que no se diera cuenta un grupo del Centre Excursionista de Catalunya en el que se encontraban figuras conocidas como Josep Manel Anglada y Kildo Carreté, hombre este último con amplia cultura montañera. Quizá el mal tiempo que les acompañó no facilitara las cosas.


Camil José i Guiu. El Congost d'Ovarra i la serra de Cís. Muntanya, Nº 756, 1988, Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona.
(Texto completo: pinchar aquí)

Por nuestra parte, los círculos de piedra permanecieron en reposo a la espera de una publicación que tendría lugar en el año 2003 (resultado de una campaña del año anterior en el que se encontraron muchos más). Interesante y con muchos datos, solo comete el error de atribuir el "descubrimiento" al año 1998 en lugar del 1993, como ya hemos visto.


María Lourdes Montes, José Antonio Cuchí, Rafael Domingo. Prospecciones y sondeos en las sierras exteriores de Aragón, V Campaña, 2002. Saldvuie, Estudios de Prehistoria y Arqueología, Nº 3, Año 2003. Universidad de Zaragoza.
(Texto completo: pinchar aquí)

Unos años después, en 2007, se publica un importante libro recopilatorio:


Xabier Peñalver. Los crómlech pirenaicos. Bolskan, Nº 22-2005. Instituto de Estudios Altoaragoneses. Huesca.

Aunque realmente completo y extendido por todo el País Vasco, sorprendentemente no incluye los círculos de Sis ¿?

Inútil buscarlos en otras publicaciones, a menudo extremadamente sucintas. Solo aparecen, aunque brevemente y con algunas imprecisiones, en el librito autoeditado por Óscar Buil en 2015:



En cambio, figuran repertoriados y actualizados a fecha de 2011 en el blog de Alfonso Martínez El Cromlech Pirenaico y demás megalitos del N. de España y S. de Francia (ver aquí).



Por lo demás, en internet van sucediéndose algunas menciones a su existencia con motivo del paso de excursionistas y paseantes.

Y esta es la pequeña historia de un montón de círculos en una de las planicies más bonitas del altoaragón.


En esta ortofoto se aprecia muy bien uno de los círculos.
(Fuente: aplicación Mapas de iPad)

ADENDA 20.07.2018
Unas semanas después de publicar esta entrada he encontrado en una libreta de campo la anotación con la que situé (someramente) los círculos y túmulos que vimos en 1993: