martes, 31 de octubre de 2017

DE PEÑA BOBÍN A LOS OSCUROS DEL VERO, EN 1993 (Y 1908)


Una imagen del día que encontramos Pasolen. El 7 de febrero de 1993. Ver aquí.
Estamos frente a la Peña Bobín y Cuchí mira hacia la izquierda. La visible comba de vegetación se prolonga hacia la izquierda en forma de cornisa. Parecía una premonición...

El 3 de octubre de ese mismo año, 1993, fuimos a su encuentro.

Así figura en mi agenda.

Su feliz resultado lo debemos al señor Jose Antonio Fumanal Mata de Alquézar, también conocido por Carrucho. Hoy ya es muy mayor, pero nos acordamos bien y queremos seguir agradeciéndole aquella amabilidad.

Ese dia empezamos por subir a la Corona del Tozal y luego nos asomamos al abismo de la Peña Bobín. Desde allí se ve el inicio de nuestro objetivo:


El punto rojo se sitúa sobre el final de la comba que da acceso a la cornisa. Preciosos precipicios.

A continuación nos introdujimos en la comba camino de la cornisa. Veamos:


La línea roja señala el itinerario. La comba herbosa (al sol) se estrangula dando paso a una cornisa (ancha y fácil de pasar) para desembocar después en una amplia ladera herbosa (en sombra), el final de la cual ya bordea los Oscuros y dará paso a otra cornisa que nos llevará al cauce del río Vero.

De la vieja senda prácticamente no quedaba casi nada pero el itinerario se nos fue mostrando evidente de seguir según avanzábamos. No nos costó encontrar el paso final que permitía acceder al río desde lo alto de los Oscuros.
Cierto que abunda la vegetación pero no recuerdo nada exasperante. Y aparecieron rincones de interés y originales vistas que hasta entonces solo conocíamos bajo otro ángulo. Con la excepción de algún cazador, esta vertiente del Vero estaba completamente olvidada:

Izquierda: frente a la desembocadura del Barranco Chimiachas (la línea naranja marca el camino que viene de Pasolen y la flecha roja señala el Paso de los Articazos (ver aquí).
Centro: el bloque ciclópeo y resquebrajado situado en los Oscuros.
Derecha: Llegando al cauce al inicio de los Oscuros (al fondo el acantilado sur del Tozal de Mallata).

Al día siguiente hice un sencillo croquis para situar el itinerario y una descripción del mismo. A día de hoy, una ortofoto también ayuda a ilustralo bien:



Línea roja: itinerario. Punto verde: cima de la Corona del Tozal. Punto azul oscuro: cota cimera de la Peña Bobín. Línea naranja: Barranco Chimiachas. Punto naranja: Cocineta. Línea azul claro: Oscuros. Punto azul claro: bloque ciclópeo. Punto rosa: Tozal de Mallata.
(Fuentes: ortofoto de la aplicación Maps de iPad y mapa 1:25000 Alquézar del IGN, 2ª edición, 2007)

CON ANTERIORIDAD
El 26 de septiembre de 1908 Lucien Briet volvió a intentar por segunda vez la visita de los Oscuros, partiendo de Lecina y guiado, como de costumbre, por habitantes del lugar. Esta vez todo le fue bien. Llegó desde río arriba y alcanzó el otro lado precisamente por la senda que aquí tratamos:
"El camino desaparecía un poco más adelante bajo una capa emergente de piedras y arena. Vicente, calzado con botas, abría la marcha. Con su bastón, iba examinando todos los hoyos sospechosos. Ya no podíamos cruzar el río. Nos desviamos hacia la izquierda y, después de una sencilla ascensión a través de un terreno cubierto de monte bajo, fuimos a parar a los pies de una muralla en la que se veía una cueva. Esta caverna presentaba dos salas dignas de tentar a un anacoreta. Ahora, redondeada como una pila, la garganta se desplegaba a placer; el Vero había desaparecido de nuestra vista, pero era fácil imaginar que seguía serpenteando en lo más profundo de este abismo, en el que se encontraba el arco de los Oscuros, del que no nos era posible apreciar en su justa medida ni su encanto ni su valor. Volvimos a bajar en zigzag por una senda abrupta. Los bojes eran exuberantes, a pesar de los cuchareros. Había unos cuantos tilos. Cuando llegamos a la orilla del agua..."
Aparecen mencionados los cuchareros quienes, junto a pescadores, era los habituales frecuentadores de estos lugares.
De esta manera pudo Briet tomar, por primera vez, fotografías de los Oscuros:

Pasillo final de los Oscuros.
(Fotografía original de Briet: Musée du Chateau-Fort de Lourdes)

Pero también comenta algo más:
"Un puente natural cruzaba por encima del heterogéneo paraje de los Oscuros como un arco triunfal y determinaba su apoteosis. Retrocedí para poderlo contemplar en toda su extensión. Su arco de medio punto se pegaba al farallón sin que se pudiera determinar con exactitud si formaba parte de él o constituía la cima del montón de escombros sobre el que se alzaba. Circunscrito en el interior del primero,, se curvaba un segundo arco tan tosco y tan conmovedor como su hermano y todo el conjunto se recortaba sobre las pendientes pobladas de árboles por las que habíamos descendido hasta el fondo de los Oscuros."
Se trata del bloque ciclópeo resquebrajado de la fotografía de más arriba. Veámosla otra vez:


NOTA. Textos: Lucien Briet. Soberbios Pirineos/Superbes Pyrénées. Volumen 1. Diputación de Huesca. Huesca. 1990.

QUÉ HA SIDO DE ESTE CAMINO
Briet fue el primero y tras él no ha habido ninguna otra referencia. Hubo que esperar 88 años.
Tres años después de nuestra visita, en 1996, publiqué este recorrido en un libro que ya hemos mencionado otras veces y que recoge otras sendas, en aquel entonces raras, a lo largo del Parque de Guara (ver aquí).



Algunas de ellas son frecuentadas hoy, incluso alguna se ha recuperado limpiando su trazado.
Sin embargo, no es el caso de esta que nos ocupa. Sé de amigos que la han recorrido y también algún que otro excursionista curioso. Pero no mucho más.
Poco cuesta imaginar lo estupendo que sería unir el camino que pasa por Pasolen y los Articazos con este de la otra orilla. Permitiría remontar hasta Peña Bobín y salir hacia el Tozal de Mallata, así como alcanzar el inicio de los Oscuros tras haber visto su salida.
Supondría un reencuentro con las antiguas generaciones que supieron encontrar un paso por estos laberintos rocosos, también con la memoria escrita y visual de aquel Briet que por aquí pasó hace algo más de un siglo. Por no hablar de la belleza paisajística.

En menos de un año José Antonio Cuchí y yo encontramos un río Vero nuevo, por así decirlo. Estos cuatro caminos (Escaleretas, Escallos, Pasolén-Articazos y Bobín-Oscuros) nos abrieron aquí un mundo que hasta ese momento solo habíamos vislumbrado, sobre todo, en el Valle de Rodellar. Difícil explicar lo contentos que aún seguimos.