jueves, 25 de febrero de 2016

UNA ARISTA PARA MARMOTAS Y UN ESPOLÓN PARA SALTIMBANQUIS

Es febrero y hay mucho sol. Tan buen día para venir a Sant Llorenç de Montgai, con tranquilidad y paisaje.
Nos dedicamos a escalar algunas anomalías. Las llamamos así. Anomalías, esta vez, de ir por casa. Itinerarios que por alguna razón parecen alejados del circuito habitual de muchos escaladores.
Pero basta con tener que poner las manos e ir elevándose poco a poco por encima de la línea de suelo... Eso es escalar ¿no?

UNA CRESTA PARA MARMOTAS
O lo que es lo mismo, una cucada para principiantes.
Y también una manera de empezar con buenas vistas.


Se trata de la arista de l'Abellerol.
Muy modesta, corta y fácil.


Roca muy buena. Puentes de roca con cordinos roñosos ¿tan poco se hace?
Parte de lo bueno que tiene internet es la fácil posibilidad de dar a conocer lo pequeño o desapercibido. Esta aristita, que ya ha aparecido en alguna otra (escasa) ocasión, se beneficia de ello y, a su vez, todos aquellos que estimamos estas cosas de miniatura, casi de ámbito privado.

UN ESPOLÓN PARA SALTIMBANQUIS
Sabíamos de l'Agulleta de l'Os a través de este libro:


Nos llamaba la atención lo escondida que está y su perfil. Y su "salto" final, claro.
Casi no había más información, pero nos bastó la que encontramos aquí para decidirnos completamente.

Para alcanzar este monolito hay que escalar el simpático primer largo del Espolón Sur, variado y de buena roca:


Llegando a la primera reunión tras la estrecha chimenea.

Ahora hay que subir poco más de 30 m por la "canal-jardín". En seguida aparece l'Agulleta de l'Os.
Se escala directamente por el espolón buscando el mejor paso por su estrecho perfil, una delicia de largo:


Su roca es inmejorable, sólida y compacta, siempre con algún buen agarre y de esfuerzo mantenido.
Está equipada con parabolt y algún clavo, aunque también se puede colocar algún friend o bicoin si son de pequeño tamaño.

Y se alcanza la simpática cima:


En estas imágenes ya se ve lo que aguarda a continuación: hay que saltar por encima de la brecha para alcanzar la pared de la peña y escalar después hasta la cresta cimera.

Ya solo queda la aristita final y la buena vista de lo subido:



L'Agulleta de l'Os y la brecha que se salta.

ESCALADORES
Hemos estado como siempre. A unos nos toca en el extremo de la cuerda. Otros calentitos en un bolsillo, con ganas de salir.





lunes, 15 de febrero de 2016

miércoles, 27 de enero de 2016

25 AÑOS con el bolo del Consusa

Como se suele decir, quizá fue el azar quien hizo que nos encontráramos. Pero el bolo llevaba mucho tiempo dando vueltas en aquella marmita, como esperando. Y llegué yo, que siempre voy mirando piedras.
De hecho, ya había pasado otras veces junto a él, pero entonces no lo vi. Sin embargo, quien se fija acaba por encontrar, al menos en el espacio reducido de una poceta redonda y seca.

Digamos, que el bolo y yo nos hicimos amigos inseparables un día como hoy hace 25 años. En 1991.


Por supuesto que lo anoté en mi agenda:


Me dio un poco en que pensar el hecho de llevarme el bolo. Sé que con el paso de los años alguien podrá cogerlo y devolverlo al exacto lugar del que salió para vivir un tiempo conmigo...

Esta era su posición (flecha roja) en el croquis que había dibujado tiempo antes:



No es una esfera perfecta, está ligeramente achatada (eje mayor: 11,4 cm, eje menor: 9,9 cm), pero su pulimento sí lo es.

Es verdad que ya no rueda como tantas veces lo hizo. Ahora dispone de un impasse mayor. Aunque prefiero pensar que su secuenciado girar a lo largo de la historia lo tiene acompasado desde entonces al mío. Rodamos juntos, rodaremos juntos todos estos días.

Preciosas piedras.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

A TRAVÉS DEL BOSQUE DE PIEDRA

Volvemos al bosque de piedra. Si en la entrada anterior fuimos a su alrededor (ver aquí), esta vez lo cruzaremos de través.

En esta que nos ocupa los primeros afortunados fueron David Tomàs y Jordi Castell el 16 de mayo de 2010. Ellos efectuaron entonces el primer descenso de lo que llamaron "Canal de les Peònies", maravillosa manera de colarse por el acantilado y caer al interior de un cañón de formas tan preciosas.
Uno, que ya sabe de que van estas cosas, se imagina fácilmente la cara de satisfacción que tendrían David y Jordi bajando por aquí. Pero, no solo eso, sino habiendo subido además por tan estupenda canal como la de l'Ase y atravesando luego por una faja arbolada con tan fenomenales vistas. Nosotros salimos realmente encantados.


Hay dos proas rocosas durante la aproximación que tiene una vista especialmente buena. Esta es la segunda.


VISTA GENERAL DEL RECORRIDO
Veamos primero el recorrido completo.
Tras haber remontado por un profundo cañón, treparemos una angosta canal para atravesar a continuación hacia una amplia vallonada que, según va alcanzando de nuevo el cañón, se estrecha y zigzaguea entre estratos y agujas para descolgarse así hacia el interior.


Así se divisa desde la senda que baja de las Moletas d'Arany.
De izquierda a derecha avanza el corte profundo del ríu Matarranya (la flecha azul señala l'Estret o Gúbies del Parrissal). La línea naranja remonta por la Canal de l'Ase, la flecha rosa indica el itinerario que atraviesa hacia la Canal de les Peònies (cuyo cauce a descender aparece marcado por la flecha roja).


Fuente de las imágenes. Izquierda: aplicación Mapas de iPad. Derecha: mapa IGN 1:25000, hoja 521-I Beceite.
Naranja: Canal de l'Ase y travesía posterior (trazado solo indicativo y sin precisión altimétrica). Rojo: Canal de les Peònies. Azul claro: l'Estret (Gúbies del Parrissal). Azul oscuro: Barranc de les Palanques. Rosa: grandes bloques muy característicos.


Desde el Pas del Romeret se alcanza a ver como abandonamos y volvemos a alcanzar el cañón del Matarranya.
Flecha naranja: ascenso por la Canal de l'Ase. Flecha roja: lugar por donde desemboca la Canal de les Peònies. Flecha azul: l'Estret. Doble flecha rosa: inicio de la senda transversal.

EL CROQUIS DE LA CANAL
Es muy escasa la información existente sobre la Canal de les Peònies. Aparte de algún vídeo y unas cuantas fotografías vistas en internet, disponíamos de la ficha con croquis realizada por los aperturistas. Existe también otra ficha con su topo en la página web de Latrencaneus (ver aquí).
Nosotros realizamos el croquis que sigue:




EL ACCESO
Ya lo hemos indicado. Justo al acabar la Canal de l'Ase topamos con un senderito que la cruza y que hay que seguir hacia la derecha. Se distingue bien poniendo un poco de atención. Regularmente van apareciendo puntos rojos que confirman el itinerario. Se mantiene más o menos a nivel.
Y menudas vistas.


A poco de iniciar la senda se pasa junto a un primer promontorio con esta panorámica.
Punto azul: Barranc de les Palanques. Doble flecha roja: l'Estret (Gúbies del Parrissal). Doble flecha rosa: Canal de l'Ase.

LA CANAL DE LES PEÒNIES. Antes del acantilado
El sendero de aproximación lleva directamente al inicio: un circo rocoso pequeñito pero muy característico en medio del bosque. Precisamente este lugar de comienzo no lo teníamos claro, solo sabíamos las coordenadas GPS (y no tenemos GPS), así que damos las gracias a David Tomàs que, tan amablemente, nos sacó de dudas.
Al principio se van juntando diversos cauces sin que parezca demasiado evidente cual es el principal. Pero todos se resuelven y confluyen poco a poco.


De izquierda a derecha: el canalón del tercer rápel y dos imágenes del pasillo hundido estrecho.

Toda esta primera parte discurre bajo bosque cruzando de tanto en tanto entre estratos y franjas rocosas. En ningún momento molesta la vegetación dificultando el paso.

LA CANAL DE LES PEÒNIES. Por entre el acantilado
Es un tramo breve pero en el más genuino estilo de la zona. El cauce se las ingenia para infiltrarse muy encajonado entre altos estratos y barras rocosas. Efectúa además una caída escalonada en dos veces, la primera bien excavada en una especie de tubo y la segunda directamente en el acantilado (ambas dan sensación de más altura de la que tienen).


De esta manera se cuela la canal para caer al Matarranya. Es una llegada secreta y escondida. Aún sabiendo donde se encuentra no se advierte el barranco desde el fondo del cañón.


Este es el "callejón", con el apilamiento de grandes bloques y las muy altas y regulares paredes laterales.


El callejón acaba cayéndose por el acantilado. Un umbral bien definido da paso a una especie de tubo vertical.


 
Pocos metros después una balconada de vista amplia y maravillosa se desploma literalmente a pico.
Iniciar el rápel tiene su punto de emoción.
En las fotos izquierda y central se ven los enormes bloques rocosos, tan característicos, por los que pasa el camino del Parrissal

LA CANAL DE LES PEÒNIES. El caos final
Tras caer hasta el pie del acantilado y sin solución de continuidad, el cauce desaparece bajo un monumental caos de grandes rocas muy en pendiente. Fenomenal.


El gran caos se encuentra en la misma base del acantilado y en la imagen queda oculto por la masa de pinos.

Que buen final para semejante descenso.


Tres lugares del caos. A la izquierda y a la derecha se ven los agujeros por los que se rapela.

Izquierda: por entre las rocas vimos a otro grupo descender el aèreo rápel de salida.
Derecha: bajo el bonito bloque-cuña.

FINAL
Los pocos metros que quedan hasta el cauce del Matarranya son tan discretos que casi nada delata lo recorrido. De hecho, ni se llega a ver. Una pequeña surgencia alimenta este corto tramo y puede dar alguna pista a quien se haga preguntas (y previamente se haya acercado a esta orilla, claro).


Izquierda: la última rampa a descender; a continuación solo quedan unos pocos bloques bajo los árboles.
Derecha: esta es la vista que se tiene desde el frecuentado camino del Parrissal. Escondido entre los pinos llegan los últimos metros de la Canal de les Peònies. La flecha roja indica la escotadura por la que se descuelga y el punto rojo señala el acantilado bajo el que se inicia el caos.

CANAL O BARRANCO
Buena pregunta.
A priori un barranco tendrá una erosión hidráulica superior al de una canal, pero ¿dónde se establece el límite?
En la "Canal" de les Peònies ciertamente existe un cauce y delata su historia acuática solo en las barreras rocosas y en algunos lugares de acumulación de cantos rodados. Pero ahí están. Seguramente esa historia será muy antigua o el régimen hidráulico muy esporádico.


Izquierda: durante el trayecto van apareciendo marmitas y piedras, no siempre muy erosionadas.
Derecha: quienes sí están bien pulidos son los bolos que se extienden por la base del rápel del tubo.

La pregunta de "canal o barranco" nos lleva a la siguiente cuestión.

¿CANAL? ¿DE LES PEÒNIES?
Esa cuestión se reduce al planteamiento toponímico.
Se nos hace muy raro pensar que una cuenca de esta entidad y con un cauce (aunque escondido) presente, no tenga una denominación tradicional.
Los aperturistas dicen textualmente en su ficha:
"El nombre viene dado de la gran cantidad de estas bellas flores que hay en las pendientes de cabecera durante la primavera"
No sabemos, aunque nos extrañaría, si esta flor recibe por aquí este nombre. Y, planteada esta duda, sospechamos que si efectivamente existe un topónimo antiguo, probablemente no sea este.
Claro, también podemos estar completamente equivocados.