miércoles, 22 de febrero de 2017

ANTES DE LA FERRATA DE OBARRA

No es la primera vez que encontramos algo de esto al subir por una via ferrata. Cabría pensar que estos itinerarios pasan por lugares que jamás han sido pisados con anterioridad.
Sin embargo uno se lleva sorpresas.
La más evidente la vimos hace tiempo en lo alto de la ferrata Regina, en Oliana:

Un arna (es decir, una colmena) situada en un lugar tan abrupto como alejado.
¿Seguirá aún en buen estado?
(Gracias a J.A. Cuchí por la fotografía)

Y en la de Obarra encontramos también algo de ese pasado que pasa tan de puntillas en tantas ocasiones sin darnos cuenta.

La flecha señala el lugar donde se encuentra este covacho. A la derecha se ve como la ferrata pasa justo a su lado.

Este es el lugar en el año 2013 y ahora en 2017. Alguna piedra movida.

En los lienzos de roca libres de la pátina negra se encuentra lo que nos interesa:

A la izquierda tal como lo vimos en 2013. A la derecha en 2017.

Este otro es del 2013.

Son marcas que se repiten en muchos otros sitios de la misma manera. Sin ir más lejos podemos observarlos en diferentes lugares del Valle de Rodellar (ver aquí).
Diríase que responden al cómputo de algo. ¿Qué cuentan aquí? La primera vez que estuvimos encontramos en el suelo pedregoso restos de bojes quemados (el abrigo está muy ennegrecido) pero nada parecido a restos orgánicos.



¿Quedará todavía alguna persona mayor en Ballabriga que tenga respuestas para todo esto?

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