miércoles, 27 de enero de 2016

25 AÑOS con el bolo del Consusa

Como se suele decir, quizá fue el azar quien hizo que nos encontráramos. Pero el bolo llevaba mucho tiempo dando vueltas en aquella marmita, como esperando. Y llegué yo, que siempre voy mirando piedras.
De hecho, ya había pasado otras veces junto a él, pero entonces no lo vi. Sin embargo, quien se fija acaba por encontrar, al menos en el espacio reducido de una poceta redonda y seca.

Digamos, que el bolo y yo nos hicimos amigos inseparables un día como hoy hace 25 años. En 1991.


Por supuesto que lo anoté en mi agenda:


Me dio un poco en que pensar el hecho de llevarme el bolo. Sé que con el paso de los años alguien podrá cogerlo y devolverlo al exacto lugar del que salió para vivir un tiempo conmigo...

Esta era su posición (flecha roja) en el croquis que había dibujado tiempo antes:



No es una esfera perfecta, está ligeramente achatada (eje mayor: 11,4 cm, eje menor: 9,9 cm), pero su pulimento sí lo es.

Es verdad que ya no rueda como tantas veces lo hizo. Ahora dispone de un impasse mayor. Aunque prefiero pensar que su secuenciado girar a lo largo de la historia lo tiene acompasado desde entonces al mío. Rodamos juntos, rodaremos juntos todos estos días.

Preciosas piedras.

2 comentarios:

  1. Este verano encontré en el barranco de Eriste II junto a un amigo un bolo como el vuestro pero de unos 25 centímetros de diametro. La fuerza del agua es increíble

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    1. Son fenomenales. Si las piedras hablaran (en nuestro idioma, además del suyo)...

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